31.5.12

**Es tonto, pero tiene buen culo**


Lo lamento, hoy estoy de primavera y no me sale hablar de amor puro, el calor me derrite el seso y piensan más mis ojos o mis manos que lo que viene a llamarse corazón.

Como ángeles se nos cruzan, muy de vez en cuando, un tipo de lechuzos que nos animan a admirar eso que solo se mira, ay, y su fiebre nos hace mordernos los labios, así, sin darnos cuenta. Y hace ilusión, oiga, esos amores que se entienden por lógicos, como subidas hormonales sin más, como reclamos de brisas de azúcar, de caña, remolacha o café con hielo, todo para darnos algo fresquito y mineral para beber, todo sin alma, tranquilas.
Aventuritas, sin más, porque el chico está guapo, bueno, macizo, ya tú sabes y, si la vida te lo puso en el camino... la culpa, a ella, que tú de penas ya no quieres saber.
Pero, sí, las ilusiones, por muy ardientes que se nos muestren, tienen sus pequeños inconvenientes. Nadie pidió conexiones más allá, porque todo lo que quieres va de más pa’ca. Unas poquitas de mariposas, un poquito de ruido bien batido y mucho pa’ca... Y llegan las palabras...
La máquina tiende a seguir rodando y, un día, el lechucillo, confundido, decide abrir la boca para algo más. Lo imaginabas: ¡mejor no hables!
Antes, lo tenías y lo necesitabas; ahora, ves que te dio todo lo que te podía dar, y ya. Se va la conexión, los lazos físicos, la piel no vale y nada le quieres dar. ¿Se rompió, tal vez de tanto usarlo? Evidente, obvio, claro: se rompió de solo usarlo sin dejar un trozo a otro tipo de alimentos. Antes de mirar... nos tocará conseguir que nos dirijan unas palabras, como si fuéramos respetables.
Y yo lo intento, pero el efecto que me causan ciertas locuras hace que la historia se repita, más aún en primavera, y sí, ya os lo digo siempre, lechucillas: es tonto, pero tiene buen culo. Mañana, que será otro día, ya diré que no, ¿no?

24.5.12

¿Qué hacer con un novio coñazo?

Si te toca, mejor que sea bien, uno de esos arrimados oficiales, la cruz que arrastrarás en tu día a día te dejará llagas sangrantes, en pies, manos y no te digo nada del aguante. Pero, ahhh, tú eliges, tú te lo quedas para que no ande rotando, que no está la cosa para que tu capullo se pierda buscando espinas entre otras mejillas. ¡Todo entero para ti, apúntame su nombre!
Ponte en plan Cristo Redentor, Corcovado, abierta de brazos e ideas, disfruta bien armada y déjale a él cargando a cuestas su cruz. ¡Qué cabeza dura! Mi amor, churri, princesa o “eh, tú”, qué es hora, no hables tanto, no te pares con ese, no mires, no salgas, no compres, uf, mira el reloj, vámonos, ponte falda o pantalón, cuál es la raíz cuadrada de uno mismo. ¡Dónde está la epidural para solteras!
Y el caso es que no lo vemos venir y, luego, ya es tarde y lo quieres, ¡la hemos liado!
No sé vosotras, pero yo aún no he obtenido la fórmula exacta que te ayude a dejar de querer a quien no te quiere bien o, al menos, no te sabe querer. Pasado un tiempo, salido el ogro, no hay sonrisas, ni caras bonitas, ni anhelos y estamos con un hombre nuevo que, fijo, no ha sido un regalo de ningún cielo. ¡Y lo que nos gusta un ser salido del infierno y una buena mortificación!
Pero, no os preocupéis, próximos novios coñazo, en el fondo, los hombres nos gustáis así, de uno y otro lado, de arriba y abajo, venidos por la izquierda, cuclillas o a cuatro patas, lobito feroz. Esta vida es una guerra, más en el amor, y los soldados coñazo, parece ser, tienen la suerte de salir victoriosos...
Decidme, lechucillas, yo que ni extraño y apenas caté el sabor de un plasta en condiciones, ¿qué tienen que nos ganan esos que son poderosos por no dar ni arriesgar nada?

17.5.12

**El matrimonio, el fin**


Estamos aquí reunidas, queridas lechuzas, para decidir si el matrimonio es el fin del amor o la finalidad de una pareja. A poco que uno tenga vista, notará que las alianzas maritales solo me valen para compartir con amigos sus días felices, tal vez últimos, y, más aún, para recordar por qué me agobian las bodas. Pensadas para envidia de los novios: que se quedan sin disfrute diurno, del nocturno poco; que recuerdan por fotos, puro nervios; sin la tarta, sin chocolate con tanto paseo mesil; poses, giro y beso a lo natural; con padres y suegros compartiendo cubierto ¡yuju, subidón!, madrugón para la pelu, vestidos repolludos, besos, abrazos y parabienes de desconocidos y, por fin, viajecito, eso sí, eso sí, eso sí quiero. Bésame ahí, sí, úntame en miel, como si esposa fuera.
Mas empecemos por el principio, hermanas, pasando de la declaración, que ya no hay romántico que la cumpla, seguimos con preparativos y cursos, si eres cristiana, apostólica y romana o buscas créditos de libre elección; también les vale que te guste la escenografía de la iglesia, a tus padres, abuelos… y no te importe tomar sacramento aún siendo ateo.
No lo he vivido, pero, puestos a imaginar… Las clases os formarán y prepararán, por ser legos, no lelos, en cuestiones sexuales, diferencias entre hombre y mujer, la importancia de los hijos, católicos y libres, claro, la procreación y la valiosa mujer, tierra fértil; la vida en pareja, tener la casa curiosita y apañada, vas, porque luego sigue la liturgia, el rito y el amor, ese gran examen contra el olvido del amor.
Un proyecto en común, un tú con un yo, y suponemos que, si firmas, habrá comprensión, mirarás por el bien de los dos, su felicidad será la tuya y que sea lo que Dios mande, aunque yo suelo requerirle más a la vida. Si el yo de mañana lo desconozco, cómo prometerte que esa otra te querrá. Y, visto así, solo nos queda llorar en las bodas.

11.5.12

**Condenadas a repetir**


Nunca ha sido un castigo tener que comprobar una y otra vez un mismo producto, si la calidad acompaña, claro, y el chico está rico, la cosa nos sale a probaduras diarias.
Pero qué decir del bucle vital. ¿No habéis notado que tenemos tendencia a meternos por el mismo agujero de forma cansina y repetitiva? Estoy repasando mi lista privada y la pública y notoria, intentando descubrir el punto en común entre mis pasados amores… y el que más se repite me lo guardo para mí, que me deja en mal lugar. Tal es mi máxima: quien habla mal de un ex, habla mal de sí mismo (aunque nos lo ponen difícil, algunos).
Si me pongo a releer las listas ajenas, es curioso: algunas me repetís en nombres, ¿será por no confundir o que el sustantivo propio imprime carácter? Otras tenéis tendencia a querer buenos alimentos, cocinados y en crudo, a mordisco latiente. Me hace sonreír una de vosotras, por siempre acabar enredada con todo lo contrario de lo buscado: gomina, corbata y perfumes que empalagan. Luego tengo, que tengo de to, una que acierta: quiere hombres muy hombres y hombres muy hombres tiene, aunque alguno salga corriendo. Qué decir de la amiga de las flores y gemas preciosas, tal esto estudias, tal campo tienes y, entre cursos y seminarios, te salen tractores.
Algunas se me ponen exóticas y sacan el mejor rendimiento a lo que sabe a extranjero, morenito o europeo, del norte o del sur, pero con acento latino, ruso, dominicano… ¡Quién dijo miedo!También tengo una adoradora del producto raro y algo canalla, de estos que van de especiales, artistas únicos y altos que luego son malotes al uso. Y yo sigo intentando adivinar esa debilidad mía: fibrosos por deportes, indomables, con un toque a terruño propio, inteligentes y rebuscados, complicados y amantes de la mujer, así, como género conjunto, enseñantes, padrazos y niños, con canas, sin pelo, con mata y, venga, sí, algún que otro capullo, siempre en flor. Nosotras, de lo bueno, lo mejor. No nos quejemos, ¡Nos pierden los lechuzos!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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